Uno Dos Tres Cuatro Cinco Seis
  • ¡TODO UN PERSONAJE!…
    Julio 2017

    Chato
    Aún guardo en mi memoria las largas tertulias, luego de concluida una jornada del fútbol profesional en el Campín o en el barrio Olaya, en juegos de la categoría B o en el torneo más importante del fútbol aficionado.

    Me parece verlo gesticular con vehemencia, recordando algunas de las tantas anécdotas que tuvo dentro de las canchas como fuera de ellas, y donde dejó plasmado ese fuerte carácter que lo distinguió durante toda su vida.

    Tengo fresco el recuerdo de la transparencia que reflejaba, su acento paisa y el humor con el que relataba aquellas historias. Parecía que las estuviera viviendo de nuevo.

    La disculpa era siempre la misma, que aclarara alguna jugada dudosa que hubiera existido en el partido, o que nos diera luces sobre algún punto de las reglas de juego. Pero casi siempre todo terminaba en aquella anécdota que lo marcaría para siempre, la expulsión del astro brasileño Pelé.

    Me parece escucharlo reclamar: ¡“Es el único lugar en el mundo donde sucede esto, que el jugador expulsado retorne al terreno y el árbitro tenga que abandonarlo”! Nunca lo entendió y estoy seguro de que la mayoría de nosotros tampoco.

    Es como si en un juicio, el jurado pidiera que condenaran al juez y dejaran en libertad al acusado.

    Había nacido en Pereira, y de joven incursionó en el boxeo el cual abandonó para dedicarse al arbitraje en el futbol profesional colombiano, al que llegó hacia fines de los años cincuenta.

    Por supuesto; los estadios, los terrenos de juego, el balón y la indumentaria eran muy diferentes. No tenían las garantías de las que gozan hoy los jueces en el mundo y no existían las tarjetas, las cuales se implementaron en el Mundial de México 1970.

    Los árbitros más destacados eran: Mario Lorenzo Canessa, un chileno que llegó al país a comienzos de la década de los sesenta y quien además, se dedicaba al modelaje, Edgar Barona, quien había sido motociclista y quien posteriormente se convirtió en entrenador, llegando a dirigir la selección nacional a la que clasificó en 1968 a los Juegos Olímpicos también realizados por los aztecas. Omar Delgado y el mismo “Chato” Velásquez.

    Precisamente, fue ante esta selección olímpica, a la que se enfrentó el Santos del Brasil en partido de preparación, y donde se presentó la jugada que dio para la expulsión del considerado por muchos, el mejor jugador del mundo.

    Alguna vez le pregunté por qué había dejado el boxeo y me respondió: ¡“Ese deporte es muy duro”! “Y si en el duelen los golpes, en el arbitraje, muy en nuestro interior… duelen los madrazos”. También me comentó: “Si se me hubiese presentado de nuevo una situación similar a la de Pelé, hubiera procedido de la misma manera, porque la ley hay que aplicarla a todos por igual”.

    ¡Guillermo el “Chato Velásquez”, todo un personaje! ¡Descanse en paz!

    YECID CORREDOR ACOSTA
    Periodista Acord - Bogotá