Uno Dos Tres Cuatro Cinco Seis
  • La corrupción, la sociedad y el deporte…
    Febrero 2016

    Corrupcion
    No hay duda que uno de los peores años para el deporte y su dirigencia, fue el 2015. Matizado por el escándalo de corrupción y la detención de uno que otro directivo de la rectora del fútbol mundial, muchos de algunas confederaciones como la Conmebol, la Concacaf y federaciones, entre ellos Luis Bedoya presidente de la FCF y quien en una rueda de prensa manifestó: “Nada, se ha hecho por debajo de la mesa”.

    También empresarios, agentes y personas vinculadas a esta actividad. Sin embargo, todavía falta demasiado por investigar y aclarar por estos lados, como también en Europa, Asia, África, etc, y conocer qué pasará con Joseph Blatter y Michel Platini.

    Así mismo, otros que no salieron bien librados fueron los del atletismo y la natación inmersos en la corruptela, que carcome a la sociedad.

    Para rematar, el año comienza con el anuncio que varios de los más importantes tenistas profesionales, están involucrados en amaños de partidos. Grave muy grave la situación del deporte y la sociedad en el mundo.

    Por eso repito e insisto en lo que hace rato he venido manifestando. La forma como se maneja el deporte, no es más que el reflejo de como se gobiernan los países y su instituciones. Más, cuando se mueven esas grandes cifras de dinero alrededor de las actividades deportivas.

    Un tema muy espinoso, debería darse un debate, invitar sociólogos, sicólogos, y hasta siquiatras, por lo delicado del asunto, en este mundo globalizado donde se han alterado los valores, en el cual lo más importante es el dinero, por el que se vende el amigo o compañero, se traicionan padres e hijos, terminando con la base fundamental de la sociedad que es la familia.

    Pero, ¿servirá de algo? En una sociedad tan descompuesta que ahora se avergüenza más de ser honesta, a sentirse señalada. En fin, no interesa la honra, importa el dinero y más, si es en grandes cantidades.

    Iniciando el olimpismo, se destacó una frase: “Lo importante es competir” aunque, terminando el siglo xx cuando comenzaron a manejarse esas exorbitantes sumas de dinero, y con la llegada de patrocinadores, rápidamente, hizo carrera otra expresada por un entrenador de baloncesto de los EEUU: “Lo más importante es ganar”.

    El futbol, como los otros deportes ha aportado las suyas: “Las finales no se juegan se ganan”, “Después del primero, todos los demás son perdedores”, “Logrado el título, nadie recordará si fue el mejor o el peor espectáculo”, “Hay que ganar como sea”, etc.

    Todo esto, ayudo a abrir la puerta para que lo que no se pudiera lograr con la capacidad física, se consiguiera con otros medios o artimañas, y fíjense hasta donde se ha llegado. Se incrementó el uso de estimulantes, los deportistas, técnicos y directivos acudiendo a lo que sea, “lo importante es ganar”.

    Por nuestros niños, por un mejor futuro, hay que comenzar a revaluar todas estas frases y actuaciones, pues como se sabe, ellos aprenden de los ejemplos, y los que están recibiendo de funcionarios gubernamentales, dirigentes deportivos, en ocasiones de los mismos deportistas y de la sociedad en general, no son los mejores.

    Muchos son los casos que se han conocido en el balompié aficionado, de algunos entrenadores de escuelas o de equipos que les piden dinero a los padres, para poner a sus niños en sus oncenos. Cuantos padres no han sido engañados, con “el cuento” de llevar a sus hijos a reconocidas instituciones del exterior.

    Igualmente sucede en la rama profesional. Estrategas de clubes con muy buenos convenios, solicitarle a jugadores porcentajes de sus contratos, para que lleguen a la institución que ellos entrenan o para ponerlos a jugar. Y así creo, acontece en los diferentes deportes.

    Directivos que quieren aprovecharse del deportista, o este de aquel. Equipos que no se ajustan a las normas, personas que poseen dos instituciones, doble contratación con los jugadores, etc. Cuantas veces no hemos conocido, que se hace un arreglo por determinada cifra con un jugador, pero, se da a conocer otra menor.

    Dirigentes, empresarios, agentes, futbolistas y familiares, comprometidos por evasión de impuestos. De tan convulsionada situación, no quedan por fuera quienes imparten justicia, como tampoco los aficionados, y principalmente, los de las mal denominadas “barras bravas”. Comprometidos en actividades ilícitas y desordenes, en la ciudades, carreteras y estadios.

    Para ir concluyendo, conocimos en estos días por parte de un directivo del Deportivo Pereira equipo de la 1ra B del futbol colombiano, que dejaba muchas dudas la actuación de sus jugadores, al no haber conseguido el ascenso. Más golpes bajos para el deporte, en este caso para el fútbol.

    Es lamentable, como se llegó a, manchar el balón, las bicicletas, las raquetas y en general el deporte, que era el bálsamo al que acudíamos para olvidar nuestros diarios problemas.

    ¿Logrará ir recuperando credibilidad la Conmebol, cuándo hace poco se eligieron nuevos directivos, entre ellos su presidente Alejandro Domínguez, de quien Chilavert manifestó que es un corrupto?

    Estaremos pendientes del congreso de la FIFA, donde también se elegirán los futuros mandatarios, que tendrán la complicada misión de ir limpiando el manchado y marchitado rostro de la entidad, y por supuesto, la gran mácula que le arrojaron al mejor “espectáculo del mundo”.

    ¿Llegaremos a superar el “cáncer” de la corrupción, que ya hizo metástasis en todos los estamentos de nuestra sociedad? Nunca me había resultado tan complicado escribir sobre algún tema, como este de la corrupción, más que nada, porque generalmente planteo el problema y trato de encontrar su posible solución. Pero fue muy complejo; por el contrario, sin querer ser trágico o apocalíptico, como dice el pesimista: “Todo tiende a empeorar”

    Eso sí, recordé la frase de un exmandatario quien prometió: “Reduciremos la corrupción a su justa proporción”. ¡Hágame el favor!...

    YECID CORREDOR ACOSTA
    Periodista Acord - Bogotá