Uno Dos Tres Cuatro Cinco Seis
  • MÁS QUE UN LOCO…
    Septiembre 2015

    loco
    ¡Quién se iba a imaginar!, que aquel muchacho que comenzó a figurar en el panorama futbolístico a comienzos de los años ochenta, se fuera a convertir en uno de los mejores porteros de América e inclusive del mundo.

    Sobre todo, por su estatura muy baja para un golero, 1metro y 78 centímetros, pero su desparpajo para jugar con la pelota en los píes, su reacción para achicar los espacios, lo hicieron ir ganándose un sitio especial en esta difícil posición. El conocer los secretos de quien ataja como de quien ataca, jugó un papel muy importante en su carrera deportiva. Pocos conocían en ese entonces, que en sus inicios había sido delantero

    Pero, creo que más allá de esto, lo que lo llevó a convertirse en una figura del fútbol mundial, fue su irreverencia, su inconformismo y principalmente que él sí jugaba para divertirse y, para divertir.

    Por eso, cambió la concepción del puesto de portero que hasta ese momento se había tenido. Por su personalidad, no podía permanecer como un “preso” en esa “cabaña”, tenia que sentir la libertad de recorrer los diferentes sectores del terreno de juego, participando en acciones de ataque y, en múltiples ocasiones empujando el equipo desde su propia zona, le ayudaba su gran condición para manejar el balón.

    Fue así, como prosiguió un estilo que comenzaron algunos adelantados de otra época como: Amadeo Carrizo y mucho más Orlando Gati, aunque con más atrevimiento que estos; convirtiéndose rápidamente en una figura para chicos y grandes, ya no era raro en las escuelas, colegios o en algún sito donde los niños jugaran al fútbol, escuchar: “yo soy René Higuita”, cuando anteriormente escogían guardametas extranjeros. Así mismo, la gente comenzó a acudir más a los estadios, solo para observar las genialidades del “gran René”

    Es que para atreverse a realizar el llamado “escorpión” en la “cuna del fútbol”, no solamente se tiene que ser irreverente, atrevido, rebelde, sino además, estar “loco” como lo llamaron.

    Lamentablemente, algunos periodistas y muchos aficionados por un regionalismo barato, le quisieron quitar meritos a la acción, porque el árbitro ya había pitado. Se imaginan que una jugada de este tipo hubiera sido realizada por un argentino, la cantidad de tinta gastada, las horas de televisión y de radio que se le habría dedicado.

    Quizá, debido a esto, muchos recuerdan más la jugada frente a Milla en Italia 90, que tantos otros momentos con los que nos alegró en un estadio. No obstante permaneció fiel a su concepción futbolística, entendiendo que en el fútbol como en la vida, el que arriesga se expone a las equivocaciones.

    En fin… así son los genios, queridos por unos, odiados por otros y, lo repito, más, cuando hay un exagerado regionalismo como en nuestro país.

    Ahora, lo que no se le reconoció en su propia tierra, se le reconoció allende las fronteras, ya que dejó para la posteridad, sus huellas en el “paseo de la fama” de Mónaco, junto a Eusebio, Gianni Rivera, Maradona, Ronaldo, Del Piero, Roberto Carlos, entre otras figuras.

    Siempre me declaré seguidor de Higuita y, no soy ni antioqueño, ni hincha de Nacional, simplemente que con él en la cancha muy poco nos aburríamos; además, porque de pronto nos identificamos en lo inconformes y rebeldes.

    Creo no equivocarme si digo que René Higuita, jugó como vivió; por sus convicciones creyó no tener problemas para visitar a Pablo Escobar en la cárcel, o para participar en la liberación de una niña hija de un amigo, que se encontraba secuestrada y por lo cual después estuvo detenido, no pudiendo participar en el mundial de Estados Unidos 94.

    ¡Cómo lo hemos extrañado René! Pero gracias por todo lo que nos regaló en los estadios. Infortunadamente, sin usted en las canchas, el espectáculo futbolístico perdió uno de sus más grandes artistas.

    YECID CORREDOR ACOSTA
    Periodista Acord - Bogot�