Uno Dos Tres Cuatro Cinco Seis
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    Febrero 2015

    Reflexiones
    Ahora, cuando Colombia cumplió su mejor mundial de la historia, donde James consiguió el mejor gol del certamen, que cuenta con jugadores de primer nivel en diferentes ligas del mundo; que nuestra selección ha estado ubicada en los primeros lugares de la clasificación de la Fifa.

    Cuando la selección sub 20 se encuentra clasificada al mundial de la categoría y la Federación Colombiana de Fútbol presenta sus arcas más boyantes que nunca, la situación del fútbol profesional es complicada.

    Algunos equipos quebrados o al borde de la quiebra o por lo menos en grave situación económica, debiendo quincenas a los jugadores, deudas por préstamos de los estadios, etc. Obviamente, un nivel futbolístico muy pobre, con arbitrajes mediocres, bajas asistencias a los escenarios (mejoran en la parte final); pero, paradójicamente, las finanzas de la Dimayor la rectora del fútbol profesional colombiano, bastante “robustecidas”.

    ¿Son muy buenos administradores los directivos de la Dimayor y, pésimos los de los clubes profesionales?

    Es inadmisible, que los equipos presenten los mismos o más problemas que hace años, puesto que hoy perciben más ingresos, por derechos de televisión, por publicidad en la camiseta, por la venta de derechos deportivos de sus jugadores, más que todo las que se hacen al exterior.

    Tema, que he venido tocando en diferentes columnas, perdonarán si me estoy volviendo reiterativo.

    Como se dice coloquialmente: “para completar el cuento”, hay hasta un equipo “nómada”. Ya lleva tres sedes. El Cúcuta, al filo del descenso y su presidente ni siquiera aparece por la ciudad, el Pasto en situación muy parecida.

    Unión Magdalena, años sin haber podido regresar a la A, el América, por el mismo camino y ahora, el Quindío, que marcha por la misma senda.

    ¡Ah! se me quedaba, el problema de las mal llamadas “barras bravas” que no solo intimidan y roban a las personas en los alrededores de los estadios, también, se tomaron las carreteras de nuestro país y, por donde pasan solo crean disturbios y confusión.

    Hay interrogantes que me he venido planteado, después del mundial sub 20, ¿por qué no se erradicaron de los estadios, por qué los institutos municipales les dieron el “aval”, retirando la silletería de donde ellos se ubican, qué tanto tuvieron que ver los clubes?

    Inclusive, las autoridades competentes podrían de oficio intervenir en este caso, pues se está violando el derecho a la igualdad ya que una persona del común no puede ingresar a estas tribunas; o mejor, no se va a meter en estos focos.

    ¿En la Dimayor, habrán reflexionado detenidamente sobre estos aspectos?, que en un momento determinado podría afectarla, sino, en la parte económica, si por lo menos en su imagen; porque como diría el pesimista: “La situación tiende a empeorar”.

    YECID CORREDOR ACOSTA
    Periodista Acord-Bogotá